lunes, febrero 01, 2010

naves estelares japonesas

puntos de encuentro y desencuentro. estímulos externos que nos regresan a nuestras vías. ya ha pasado en este blog y supongo que seguirá pasando.
    La Langosta, en este sentido, se ha transformado en una competencia permanente por mi atención. cambiar de un modelo a otro, saltar de temática en temática no debería resultar difícil. y no lo es, sólo que cada vez queda menos tiempo. pero basta de introducciones. la cosa es simple. desde ayer buscaba exactamente qué postear y hoy, en ese trance de despertar del todo, encontré algo fundamental. un video. uno que mi memoria había fusionado con otro en el recuerdo. una película vista en el cine de Jojutla (el Robles, por supuesto) y que nunca había vuelto a encontrar. una de las decenas de películas (había escrito, miles, pero tampoco se vale exagerar) cuyo único expectador parecía ser yo (nadie conservaba un recuerdo mínimo de ella). es esta:

    en mi recuerdo la escena de la catapulta de cazas estilo cilindro de revolver pertenecía a un clásico del anime: Yamato, astronave de combate y, sin embargo, cuando hace un par de años conseguí encontrarla y volver a verla, nada de eso estaba en las imágenes. fue una suerte de decepción, sí, pero también un extrañamiento. uno muy raro. la escena misma del rescate del original acorazado de la Segunda Guerra Mundial me pareció más corta y menos poética... creo que adjudiqué todo a una suerte de pérdida de inocencia, a un aplanamiento poético. a un mirar más prosaico en mis actuales días.
    no sé cuantas imágenes de películas semejantes estén fusionadas en mis recuerdos. lo cierto es que al abrir ese trailer en youtube, me encontré con otro, con una novedad:

    y así, como salidas de la nada (o de un complejo sistema de hallazgos nada fortuitos que formen parte de un plan estricto); esas dos películas adquieren o readquieren presencia en mis neuronas y vuelven a sacudirme hacia el área del simple placer de narrar lo espectacular. supongo que eso siempre me han dado los japoneses: estímulo visual y grandilocuente. algo que supongo les funciona de una manera doble y paradójica, donde la prosa por sí misma, la escritura de novelas y cuentos, no parece tener gran cabida. y digo no parece porque en mis búsquedas de autores japoneses de CF, los géneros donde siempre aparecen creadores nipones son en el anime, en el manga o en las Live Action Movies... vaya, incluso en los RPG, pero no en libros. Sinergia, la revista de Sergio Gaut Vel Hartman publicó en su último número en línea un ensayo de acercamiento a la CF japonesa y, en él, muy pocos autores destacaban en el mero ámbito de las letras: Koji Suzuki, autor de Ringu,  y Hideaki Sena, autor de Parasite Eve.
    habrá que seguir explorando, supongo. por el momento me quedo con estos dos trailers y con las ganas de seguir contando.
    C ya soon, u people behind the screen.

casi dos meses sin posteos

no pueden tener una explicación simple y sencilla. quizá ninguna en lo absoluto.
    tampoco es que sea algo del todo raro o descabellado o cosa por el estilo en esta blogosfera. mínimo, supongo debí empezar el pasado primero de enero. lo hago un mes más tarde y de la manera más simple.
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