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Sin cerebro en la Red

Y bueno, luego de tres dí­as de no actualizar mi cerebro en la red... heme aquí... Con bastantes cosas que contar, pero sin saber exactamente donde hacerlo... Relatar los efectos colaterales de la celebración báquica creo que a nadie interesa... Supongo que todo mundo los ha sufrido, en mayor o menor medida... Y hace rato, una vez decidido a actualizar mi cerebro en la red (por si nadie entiende la referencia, cuando entras a diseñar tu blog, el logo pubglicitario de BlogSpot dice: This is your brain on the web ), empecé a darle de vueltas a la idea de si mi cruda había sido más terrible por la edad o sólo por el par de vinos los Reyes que cerraron la tertulia... La respuesta, sólo fue el número de vinos... Y he tenido peores crudas. De hecho, cuando apenas empezaba a beber, en este México que parece tener por default al brandy Presidente como bebida nacional... los estragos eran mayúsculos y pensé que la vía alcoholica estaba simplemente vedada a mi persona... Pero luego bebí­ ce...

No una perdida total

Y ahora he de explicarme. ¿México DF, cuando ando exiliado en Morelos? La razón, una abierta invitación de CONACULTA para asistir al homenaje a los 100 años del natalicio de Xavier Villaurrutia. Los tratos cortos. Las decisiones, inmediatas, a las 4 de la tarde me embarcaba en un Pullman con destino al DF y al Palacio de las Bellas Artes. A un evento que esperaba mucho más cálido y entrañable. Más poéticamente musical, que musicalmente poético. El programa: poemas acompañados con música o fusionados con ella. He de confesar que me emocionó, sobre todo en la versón sinfónica. Hasta ese momento pude recordar cuan bien se siente asistir a esa única buena cosa que nos dejó Porfirio Dí­az, esa sala enorme, apabullante, plagada de violinistas y notas sublimes... Yo dejé de residir en el DF a finales del 85, y creo que desde ese año jamás había vuelto a pisar por motivos sinfónicos ese foro. Ahora eran motivos poéticos. Y eso me fascina aún más. El permanente eco de los nocturnos de Villaurru...