Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta homenaje

Homenaje a Poe en Casa del Escritor

Este Jueves con motivo de su 164 aniversario de muerte  con la participación de algunos de sus muchos herederos culturales y  discipulos de pluma

aniversario de Dick

y sí, otra vez llego tarde. no por falta de memoria o de ganas. sólo por tiempos ocupados, rellenos de actividades, aunque ya me creyera en vacaciones. otra vez la respuesta rápida es gráfica. y es ésta: como homenaje al nacimiento de un gran escritor. ¿homenaje con duelo? sí, así de terrible, así, sin más. Phil nació un 16 de diciembre de 1928. a sus 27 años publicó su primera novela y la última pocos meses antes de su muerte en 1982. atrás dejó un montón de novelas, algunas de ellas, las de corte realista, siguen sin ser publicadas. dejó un gran compendio de cuentos que hoy en día ocupa cinco mamotretos de antología. Philip se fue de manera física, pero sigue aquí. a cada paso, cada día que la estúpida realidad persiste en imitar sus ficciones. ¿de qué sirve un homenaje para alguien que no está más aquí? de nada, si somos racionalmente pragmáticos. de poco, si creemos en cosmogonías, porque un homenaje no es un rezo. de mucho, si ustedes no lo han leído y en verdad buscan algo origin...

homenaje a The Lizard King

uno viejo. de hace casi diez años. uno que decidiera subir desde el medio día. el tiempo, la premura, los compromisos, no me dejaron llevar a cabo la tarea. lo hago ahora. es un cuento, tomado de mi libro de cuentos vampíricos, que editorial Lectorum publicara hace casi una década. esta es la portada: y éste el cuento homenaje: VERDE HOTEL © 1999, Gerardo Horacio Porcayo Años sin visitar aquel lugar, sin poder apartarlo de su mente. Resultaba jodidamente extraño el simple recorrido; volver a aspirar el aroma a flores podridas, a muerte añeja; el ambiente cargado de ambigüedad: festejos y dolor a un tiempo. Volver a sentir las lápidas frías, escuchar el rumor de gusanos royendo lentamente el interior de huéspedes recientes. Más extraño aún, el reconocer el camino laberíntico, casi sin pensarlo, sin consultar los múltiples graffitis que manchaban epitafios, revoques relucientes en mausoleos estrafalarios y presuntuosos. Cierto, bastaba con seguir los sonidos de festejo, los cantos defo...