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curso errático Siglos sin pisar estas avenidas de información, metido en este ánimo de agotar asfaltos, recorrer las calles húmedas de este marzo aún loco, aún inconsistente. Y pisar bares. Y escribir. Y de pronto sentir que las cucharadas de vodka se han excedido... No sé, no sé exactamente que ánimo palpita bajo esta jaula del esternón. No sé que rumbo ando tomando. Está la escritura firme. Pero todo lo demás elusivo. Nebuloso. Está el eco ambigüo de unos labios femeninos contra los míos. Está este persistente hueco... Espero que no sean las tormentas que anteceden mi próxima cumplida de años. Espero que sólo sea la adaptación a este nuevo estado de vida. No lo sé a ciencia cierta. El mundo se está acomodando y me está obligando a pensar en nuevas estrategias de trabajo (de ese en que te pagan, del que vives), nuevos cursos que no sé hacia donde quiero dirigir. Hay este ánimo de dejarlo todo y largarse. Esta vena trotamundos que me grita que es tiempo de emigrar. Hay el ancl...
poéticas de benjamín prado Que no precisan mayor presentación. Poemas para seguir en curso. Nostalgia y belleza desde un autor que me sigue costando conseguir en libro. El poema es parte del libro Cobijo contra la tormenta , publicado por Hiperión. Y va: Aparcados junto al océano busco palabras dulces como la sombra de los árboles. Mis ojos son los bosques. La llegada del agua es un largo sueño. Todas las cosas tienen la forma de mi mano. Las ventanas se encienden. Algunos hombres miran la oscuridad, saben lo que desean pero no saben lo que necesitan. El cielo quema. Hopkins mira caer la nieve en los bosques nocturnos, Robert Lowell mira desde un taxi las luces de Nueva York. Aparcados junto al océano nuestras palabras eran las olas y el castillo contra el que dan las olas. Palabras dulces, algo que no puedas entender ni olvidar. Vemos pasar los ángeles de Milton y los cisnes salvajes de W. B. Yeats. Al final del poema está la muerte. Ángeles parecidos a la ...
eventos al azar Y en eso de caminar las calles, parece que voy encontrando eventos con un ánimo más natural. El viernes pasado, luego de advertir una montruosa ausencia femenina en el taller (ausencia, porque asistieron a la primera sesión) y de preguntarme y torturarme con la idea de que soy un mal tallerista, después de despedir de nueva cuenta a Alejandro, quien parte a tierras europeas, españolas, para más señas, terminé en la tertulia literaria de Profética , dando un palomazo, hablando de Tim Burton, narración oral y cuanta locura se nos atravesó en una polémica bastante interesante. Hoy fue un despertar enfermo, la cruda, el no saber que hacer. Y de pronto, aquí, en internet, descubrir disculpas de parte de mis talleristas femeninas. Y recordar otro evento. Ver una dirección para acabar este día. Supongo que las cosas toman rumbo por sí mismas. En un rato, veré en la casa del Escritor de la Sogem, a Ignacio Padilla, que viene a presentar su nueva novela. Confió en un after...
suma di versa Y sí, di verso sigue creciendo en la red. Ya hay un nuevo blogger. Uno que sin embargo parece no querer dar exactamente las características de su identidad. Chequenlo. Acaba de arrancar. Ya está en los links. Pero también aquí: De humedad de lunas
premios que alegran Bef dijo en algún momento que los premios sólo agregan al ganador. Y en general estoy de acuerdo con él. Eso de participar y participar en concursos, a veces puede ser muy desgastante. Eso de ver grandes premios entregados por algo que suena más a política que a literatura, es más bien infame. Por eso fue sorprendente escuchar en las noticias por TV (estoy en Morelos...) que José Emilio Pacheco acababa de ser premiado con el Pablo Neruda de poesía. Por eso y por el hecho de que se le entregará el día exacto en que se cumplen cien años del nacimiento de Neruda (12 de julio de 2004), casi se me soltaron las lágrimas... Pacheco es un autor que no sólo se merecía las monedas que trae con sigo la presea. Todo su trabajo lo respalda. En mi particular cuadrante de vida, su primer toque fue ejercido por las batallas en el desierto ... y de ahí para adelante, creo que no ha parado de sorprenderme. Para variar, me gustaría escribir algo mejor que esto... Pero ya es h...
días extraños En gran parte por el permanente desvelo, en otra, hubo que echarle la culpa a las llamaradas solares... He leído más que escrito. Mi cabeza no deja de procesar imágenes, cuentos... Sí, después de tanto tiempo sin dedicar nada de espacio a la escritura de historias cortas, de pronto me encuentro lleno de ideas para hacerlas. ¿Por qué? Supongo que tiene que ver con el descubrimiento de que en las dos novelas que estoy trabajando, los temas satélite han crecido, y con ellos la investigación. Y hay este ánimo de escribir. Fuerte. Y este ánimo de los eventos para alejarme de esa escritura. Así que supongo que, una vez más como medida de emergencia, se destilan solitos cuentos que ya había pensado en líneas generales, pero que ahora crecen. Ahora que estoy de vuelta en Jojutla, al pendiente del progreso de recuperación del ojo recién operado de mi señora madre. Y está esa (esta) computadora llena de juguetitos que casi siempre logran distraerme. Y está este sentimiento de...
taller de literatura fantástica Y sí, hablando de talleres y ya a punto de cerrar la edición del día de hoy del blog, me acordé de que al menos debería comentar esto: Mañana, a las 17:00 hrs en la Casa del escritor (5 ote 201, en Puebla, Pue.), inicia el primer taller que daré en esta institución. Sobre literatura fantástica. Algo de teoría. Algo de práctica. Están invitados. Hasta donde entiendo, incluso mañana mismo pueden inscribirse.
Morrison bloggea otra vez Y sí, al fin, el maestro Grant Morrison se ha animado a contarnos un poco más de su vida. Ya hay un nuevo post en su blog, esta vez más personal... No sé, pero si hay una voz contemporanea que extraño es la de Morrison. Y más ahora que mis bolisllos me han impedido ir a cazar comics, actualizarme en ese sentido... Pero no les adelanto más. Chequen su blog. Y aunque había ánimo para más post, el tiempo está sobre mí... so, see ya soon...
poéticas en la angelópolis Y sí, después de la partida de Arturo hacia el sureste, hacía un ratote que no se reunía el grupo di-verso y ahora gracias a Andrade, el pasado Martes tuvimos una sesión de lectura en cierta biblioteca normalista. Y digo tuvimos, porque fui invitado y además, de manera suicida, me animé a leer algunos poemas. No fui el único agregado. Araceli también se arriesgó y de hecho abrió el evento. Buena recepción. Buen evento. E igual aftershow... Es y creo que seguirá resultándome extraño esto de escribir poesía. De atreverme a leerla o moverla (lease publicarla)... Siempre tengo un pretexto simple a la mano: soy narrador, no poeta... Pero ayer, que releía mis poemas y me preguntaba porque esa lectura en especial sigue causando un grado sumo de stress en mi persona, decidí analizar los motivos. Como siempre, no estoy del todo seguro, pero algo es cierto: leo bastante poesía y mi preparación académica debería ser al menos suficiente para hacerme decir si algo...