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Doppleganger

Arturo mi alterego, Arturo mi amigo que salta el charco. Arturo de vida en vorágine.
Arturo hace apenas un par de días inauguró su Blog. Contundente, seductor como él sabe ser, en terrenos poéticos, pero (lo que más le envidio) en terrenos femeninos también.
Arturo desde un Camelot posmoderno me escribe.
Y teme.
A veces más que yo... su vía literaria...
Arturo vuelve pronto... y no puedo sino regocijarme por eso.
Hay un espectro bastante estrecho de amigos irremplazables.
Él es uno de ellos. O una de esas partes. No parte de una parte.
Uno de los que tampoco se rinden, aunque le resulten seductores los paquetes viejos de a cinco hojas de Gillet, aunque a veces quiera quedarse en el Viejo Continente.
Arturo, como todos los cuates que aquí relato (hasta los que decepcionan, que él no es uno) son basicos para seguir aporreando el teclado.
Hace dos días Zárate reempezó su blog (y eso también me encanta).
Hoy descubrí a los fertiles motores, llenando su cerebro de telaraña virtual...
Todos menos una.
Pero sé que Anja cavila, al centro del tejido, y afila sus colmillos de viuda negra.
Y sé que pronto estará su novela.
Y sé que a ustedes los va a llenar... Su novela... Tampoco se avoracen...
¿Qué fue esto?
Debraye bloggero...
Y un poco más.
Aquí alguien los quiere bloggers...
Quiero creer que allá alguien también se hace lo mismo...

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