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Sábado en la noche

Y sí, tal parece que me va a ser bastante dificil seguir este blog desde Puebla. El hecho de no tener internet en casa cambia la perspectiva y tu relación con él blog.
Quizá debería hacer lo que Hugo inició: escribir en word y luego pegarlo aquí...
Pero he descubierto que no funciona igual...
Parece nada, pero la noción de estar conectado, me brinda otra suerte de frecuencia... Es como subirme precisamente a las olas de este cyberocéano digital...
En fin, el caso es uno...
Me tardé demasiado escribiendo ese sábado este blog... y llegué a las 20:00 hrs a casa. Y con Orlando, había quedado de verme a las ocho. Así es que sólo dejé mi maleta, tomé la chamarra... Y salí... rumbo a una aventura que sonaba iba a ser patética.
En la bolsa me quedaban cincuenta pesos. En la despensa dos latas de atún y sopas de pasta que odio... pero algo me decía que tenía que salir...
Y lo hice. Y el evento de Orlando hacía mucho que había terminado.
Así es que pensé que, as usual, había malinterpretado la atmósfera. La había contagiado y modificado con mis deseos... Y me dispuse a volver a casa.
Pero encontré a Orlando e incistió en que fueramos a ver al Mastuerzo. Le hablé de mis escasas monedas... y supongo que no lo creyó... La mayor parte de la gente piensa que cuando dices que no tienes dinero es porque no tienes mucho dinero. Y cuando les hablas de los cincuenta pesos... Piensan que eso es lo que sacaste para gastar.
Sé que Orlando no es así. Pero tiene demasiados amigos así...
Y tardó en creerme... pero me creyó... y no dejó que me fuera...
Lo cual fue genial... Tomamos unas cervezas en la luna oscura y conocimos gente. Gente muy chida... de la que quizá después hable...
Con ellas fuimos a ver al Mastuerzo... Y el concierto estuvo genial. Fue en el Colibrí, un bar que promueve los productos licoreros de la Sierra Poblana...
Tomamos Yolispa...
Dios, desde aquella mortal peda con Zárate en el 87, en que entre los dos nos acabamos un litro de yolispa y lo sufrimos durante dos días, no lo había vuelto a probar. Y cuando digo que lo sufimos, hablo en serio. La cruda, terrible. Pero era espantoso que pasaran los días y no se nos quitara el sabor del Yolispa...
Y ese era mi unico recuerdo...
Pero ahora lo degusté. Y me acordé de Poppy Z. Britte y su Musica de los vampiros y el Chartreus que adoraban beber los vampiros... Por ahí del 97, Sifuentes, Libia y Zárate y yo ahorramos hasta pagar la exorbitante cifra de 350.00 pesos por una botella de ese licor traído desde New Orleans... Sólo porque queríamos saber que chingados era eso que los vampiros de Britte y quizás la misma Britte, adoraban...
No fue decepcionante... Pero quedamos quebrados de lana durante un rato...
Y ese sábado, por sólo doce pesos, pude beber una buena copa de un Yolispa que nada le envidia al sabor del Chartreuse...
Lo cual me lleva a preguntarme si ya es tiempo de que vuelva a escribir sobre los vampiros...
No lo sé...
Sé que las letras del Mastuerzo, sus comentarios jocosos de introducción a cada rola, me llenaron de energía.
Eso, y cierta hermosa compañía que estaba a mi lado... Una chica, por supuesto...
Pero no voy a hablar de ella, aunque me quemen los dedos...
Lo que recuerdo sobre todo, de las letras del Mastuerzo, es una que vuelve a apoyar mis determinaciones... No me la aprendí, así que va algo aproximado... si alguno se la sabe completa, please, mándenla...

Por qué no morirse en la raya, como esos grandes viejos
Como Jim Morrison y otros tantos...

Desde este lado eso es lo que intento...
Morir en la raya, como esos grandes viejos...

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