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Órbitas de espera

Y nada. Resulta que no pude actualizar este blog hasta estar otra vez aquí, en Morelos...
No sé, supongo que aunque no fue un trabajo excesivo el revisar mis poemarios, si me gastó la suficiente energía. Supongo...
Pero al mismo tiempo, creo que me puse en buen camino de escritura. Hacía rato que no me sentía tan bien trabajando en una sola obra...
Y hoy, de camino hacia estas calurosas tierras, incluso tuve el atrevimiento de ponerme a trabajar en mi laptop. Y bien... Fue genial mientras no empezaron las curvas. Creo que la atmosfera era la adecuada. Una chica linda --y, as usual, udleña-- durmiendo con la cara hacia mi asiento. El asiento a mi lado vacío y en la tele Terminator 3, como siempre en ese ámbito viajero, con el sonido de la fregada. Y para completar el esquema, 30 seconds to Mars en mis audífonos.
Dos horas de trabajo, hasta que las curvas empezaron a meterme un lento dolor de cabeza.
Pero dos horas chidas.
Creo que desde esa ocasión en que el Instituto Coahuilense de Cultura me invitara a dar una charla por esas tierras y tuviera a bien pagarme el avión, no había sacado la laptop en el camión... Aunque claro, del aeropuerto a Cuernavaca, hay en el camión sección de fumar... Ocho asientos con mesa. Y dos para sólo fumar.
En aquella ocasión me aposté en una de las mesas y molesté a la sobrecargo con algo así como tres tazas de café.
Ahora la lap reposó en mis piernas... Pero funcionó igual...
Y aquí estoy ahora, después breves surfeadas, escribiendo esto... Y dispuesto a desconectarme y escribir más...
A ver si es cierto...
Se cuidan...

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