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vuelta tardía a la red

y sí, quizá demoré demasiado en esta ocasión. a tres días de cumplir un mes sin postear, finalmente vuelvo.
quizá la cosa no fuera tan terrible si, en las semanas previas al periodo vacacional, decembrino, no hubiera aumentado mi número de posteos por semana. creo que pasó algo simple, en ese aumento: horas libres en la universidad, pero no las suficientes para volver a casa o ponerme a escribir mi narrativa. al fin, en este sentido, entendí el flujo de lecturas que aparece en los contadores del blog: la mayoría lee en horas muertas del trabajo. por eso los fines de semana son casi muertos en esta blogosfera, en casi todo el plano digital... y ahora, de alguna manera me he unido a ese flujo.
ahora vuelvo en ese mismo espacio, ese mismo compás de espera entre clase y clase a este blog.
vuelvo sin saber exactamente por donde empezar. tampoco es que se hayan perdido de demasiadas cosas. diciembre es un mes dominado por el comercialismo. todo se mueve a su influjo. y aunque fue un tiempo de reunión familiar, un tiempo para escapar de la rutina, en esa misma operación las brújulas se extravían.
supongo que viví lo que muchos: visitas a la casa paterna, dieta abundante que desbalancea todo... y, al menos a mí, me cuesta mucho trabajo escribir cuando estoy saturado de comida.
pero bueno, tampoco se trata de hacer crónica de la glotonería navideña.
estamos de vuelta (la lobita mucho antes que yo; vaya, ya hasta posteó la nueva cara de Doctor Who) y dispuestos a aprovechar estas horas sin clase.
ojalá y este retraso no sea indicador de como funcionará este año.

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