de traiciones Quizá alguien se haya preguntado por qué tanto vacío, tantos momentos fuera de la memoria virtual de internet. La respuesta podría ser sencilla, la más obvia: porque no tenía conexión a la gran telaraña de la globalización. La verdad es otra, más sencible, más obvia y por lo mismo, más terrible: existía una carga terrible en el inconsciente. La más obvia, y en ciertas perspectivas, también la más absurda. Y aunque ya parezca discipulo del Lovecraft por el exceso de adjetivos, va la cosa como al fin la descubrí hoy: Seguía pasmado, en consciente e inconsciente por la muerte de Alejandro Meneses, por la muerte de un amigo que se murió en la línea, como aquellos grandes héroes, como Jim Morrison, pa acabar pronto. Poeta y músico, que nunca cejara en su empeño, en su furia contra los cabezas bajas. Meneses fue admirador también de ese gran héroe del rock; no en balde su primer libro se llamó Días extraños y su cuento más citado (al que sarcásticamente se refería como la cabe...