martes, julio 29, 2003

De inercias

Supongo que de alguna manera me quedé establecido en el DF, en mente, mientras mi cuerpo volvía a estas cálidas tierras.
Hacía siglos que no me pasaba. Pero es que también tenía un rato sin moverme con relativa libertad por esa ciudad. Y volver a hacerlo es entrar otra vez en esa dinámica frenética. Ascelerar hasta alcanzar el ritmo de la urbe.
Y estoy ascelerado. Y al mismo tiempo, la resistencia de este entorno produce complejas reverberaciones.
En otras palabras, he vuelto a sentir esa nostalgia. Y esta no me ha dejado trabajar muy bien.
Discursos elípticos para llegar a lo mismo.
Nada.
Sigo leyendo Por causa de locura (by reasons of insanity) de Shayne Stevens. Y aunque de capítulo en capítulo encuentro algunos hallazgos en cuanto a las descripciones de escenas, el libro sigue presentando su estilo aburrido y lleno de paja caracteristico de un best seller.
Y debí haberlo intuído.
Debo a la nota final de La mitad siniestra de Stephen King el estar leyéndolo. Y el haber encontrado la otra cara de Donald Westlake: Richard Stark.
Una deuda adquirida muchos años atrás, cuando Zárate casi me obligó a leer esa novela de King.
He de agradecerselo.
La mitad siniestra a través de las muestras del "trabajo" de George Stark, me golpeó, me hizo desear escribir algo así de duro y contundente. Y de inmediato busqué los libros que King recomendaba y nada...
Claro, Internet aún no estaba ahí con todas sus puertas y sus enciclopedias abiertas. Y no pude encontrar ninguna guía certera.
Muchos años despues (dos meses atras) empecé encontrando a Richard Stark. Y hace un mes a Shayne Stevens. Y es ese lapso de espera tan grande el que ahora hace que me niegue a abandonar esta lectura que en ocaciones me hace sentir lleno de estática, como si con cada página leída desaprendiera algo de lo que he llegado a creer que es la literatura...
Quizá suena exagerado, pero así lo siento...
Y hay aún otra razón para no abandonarlo.
Me llevó un lapso de tiempo más largo encontrar la única novela de vampiros de Sturgeon (diez años de busquedas en librerías de viejo, luego de encontrar el dato) y esa también estuve a punto de abandonarla. Pero seguí leyendo... Y a la mitad estaba más que clavado, apasionado con ella. Esta novela se llama Un poco de tu sangre y la unica versión en español fue publicada en 1976 en un volumen Hitchcock intitulado Cuentos que mi madre nunca me contó. Lo cual define su extensión: corta. A lo sumo supongo que unas setenta páginas.
Abandonar la novela de Sturgeon hubiera sido un gigantesco error. Y lo sabía, ya era fan de Sturgeon desde que empecé a leer CF.
Abandonar la de Shayne Stevens no sería lo mismo, en lo absoluto. No lo había leído antes. Y King, el recomendador, tampoco es la más grande estrella de mi firmamento.
Pero creo que esta vez hay curiosidad por acabar de ver lo que King definía como una novela para lectores de estómago duro...
No sé... Ya veremos que pasa...
Hasta el momento llevo leídas 262 páginas... de 444...
En todo caso, supongo que debo recurrir otra vez a Sturgeon, esta vez a una frase suya: "el 90% de todo, es mierda y hasta de la peor mierda puedes aprender algo". Se refería a la literatura, por supuesto.
Lo cito de memoria... so, puede haber errores...
Con King, ya no me obligo. Si la historia me atrapa, continúo leyendo... si no, lo abandono, aunque Zárate siga insistiendo en que le de chance...
Carl Sagan en uno de sus capítulos de cosmos, contabilizó el número de libros que una persona podría leer en su vida. Y son muy pocos... aunque no recuerdo la cifra...
Y aunque King me conquistó con sus Tommyknockers y logró envolverme con La mitad siniestra y La torre oscura 1, sé que no es la clase de autor que me pueda nutrir demasiado...
Quizás me equivoco... quizás no.
Sus Tommyknockers me encantaron por el personaje másculino. En ese momento yo actuaba como él... Parecía estar atorado en la frecuencia suicida del alcohol (de la que hace mucho me alejé. De esa frecuencia, no del alcohol)...
Hoy, poco a poco, creo que el señor se ha alejado más de mi nivel de experiencia... Y ya no logro conectar con él...
En todo caso, a final de cuentas, creo que la literatura debe seguirse experimentando como algo placentero... No como una obligación profesional... Por más que ese sea el campo en que uno esté metido... y esté obsesionado con la idea de seguir generando más libros.

Y hablando de lecturas, va un link util, para encontrar libros virtuales:

Letras Perdidas

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