breves debrayes
Y la locura no se instala. Fluye. Y en muchos sentidos. Y de diversas maneras.
La locura de traducir poemas con el tiempo encima, con la ayuda de una poeta que hace rato quería conocer y que gusta metaforizar sobre princesas Disney y visiones singulares.
La poeta: Jessica Freundental. Su lectura, poco asistida, como casi todos los eventos en este festival que todos parecen estar organizando en la playa, en cualquier otra zona geográfica que no sea la ciudad de siempre...
Y sin embargo se mueve. Mientras Christa Faust asistía al cuasi performance poético de Hart Fisher, yo platicaba largo y tendido sobre inspiraciones y génesis en la escritura con el primer autor ciego que realmente conozco: Joseph Monks.
Su ceguera no es borgiana. No es blanca, sino negra, como sus escritos.
Para él la biblioteca no fue el detonante, sino una máquina de escribir que su madre abandonara en el garage. Abrir ese cofre del tiempo lo catpultó a escribir. Y a escribir... Al...