domingo, diciembre 21, 2003

musas de elusiva materia

Hay muchas cosas que decir. Pero supongo que no serán en este espacio.
Creo que requieren de ficionalización.
Los ánimos andan raros, pero bien.
Supongo que un par de citas de Gibson lo aclararán.
Mi ánimo me hizo releer el cuento. Mostrarle las citas a Arturo. Y releerlas hoy en el camión hacia estas latitudes Morelenses.
Son de Quemando Cromo de William Gibson:

Pero Bobby tenía esa cosa con las chicas, como si fueran su tarot privado o algo así, por el modo en que actuaba.
(...)
Bobbby leía su futuro en las mujeres; sus chicas eran presagios, cambios de clima, y se sentaba toda la noche en el Gentleman Loser, a esperar que la estación le pusiera un nuevo rostro delante, como una carta.
(...)
Y Rikki apareció justo cuando él necesitaba algo que lo mantuviese en movimiento, algo a donde apuntar. Así que la puso como símbolo de todo cuanto quería y no podía tener, de todo cuanto tenía y no podía conservar.
(...)
Yo sabía lo que les hacía. Las convertía en emblemas, signos cabalísticos en el mapa de su vida de pirata, faros de navegación que podía seguir en un océano de bares y neón. ¿Qué más tenía para orientarse? No amaba el dinero, ni en sí ni por lo que representaba, o no lo amaba lo suficiente para seguir sus luces. No trabajaba para obtener poder sobre otra gente: odiaba la responsabilidad que eso conlleva. Sentía un orgullo elemental por sus habilidades, pero eso nunca bastaba para darle empuje.
Por eso se las arreglaba con mujeres.


Creo que cualquier explicación saldría sobrando, ¿no?

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