domingo, febrero 01, 2004

agregados

Y sí, al fin cedí a la tentación y el pasado viernes por la noche, después del fracaso en armar un libro express para concurso con el Motor, decidí meter el tag board. A ver que pasa.
También he agregado el link a un blog llamado calígrafías imposibles de agua de un misterioso ser.
Después de eso hubo cervezas en un cafecito de atrás del Carolino. Una reunión sólo con Harald y Arturo.
Y hablamos. Y hablamos. Y hablamos de los cercos que de pronto se elevan en la vida. De esas cosas que de pronto parecen dispuestas a no dejarte respirar.
Arturo andaba distraído y no distinguió a una chica. Cuando esta se marchaba, se la mostré. Y derivamos en teorías sobre su nacionalidad.
Y volvió ese tema de la elusiva Europa.
De las chicas de intercambio apenas conocidas...
Supongo que fue su rostro... el rostro de ella, quien me hizo acordarme de Claire, una francesa que en un par de días consiguió robarme partes del corazón.
Entró y salió de mi vida. Vertiginosa.
En ese momento supongo que confiaba en mi próximo viaje de intercambio a París y que no me pesó demasiado la partida de Claire.
Como un mes después, estrellé el auto en una borrachera. Y aunque no fue aparatoso, si sirvió para que se me impidiera la marcha a París.
Arturo comentó que mi historía, en caso de hacer el viaje, hubiera sido muy distinta...
Quizás...
Y quizás en ese universo paralelo en que el viaje sí se realizó, mi doble esté preguntándose como sería su vida sin parís...
Lástima que él no puede leer este blog.
Lástima que yo no pueda leer el suyo...

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