domingo, febrero 08, 2004

un poco de Bataille

Y si esto lo posteo es por la simple y sencilla razón de que me pegó. Y va. Sin más. Suyas son las deducciones, lo que con este pedazo de texto hagan:

LA OSCURIDAD NO MIENTE (fragmento)
La Pura Felicidad (I)
Georges Bataille

Quiero hablar de mi felicidad: por este hecho un desdicha incomprensible ingresa en mí; este lenguaje —que hablo— va en busca de un futuro, lucha contra el dolor, aunque sea ínfimo, que en mí es la necesidad de hablar de la felicidad. Nunca el lenguaje tiene a la acción como objeto, la acción cuyo fin es volver a encontrar la felicidad perdida, pero que no puede alcanzarla por sí mismo. Una vez feliz, ya no actuaría.
La pura felicidad es la negación del dolor, de todo dolor; aun cuando se trate de la aprehensión del dolor, es negación del lenguaje.
En el sentido más insensato, es la poesía. El lenguaje, obstinado en el rechazo, que es la poesía, se vuelve hacia sí (contra sí): es lo análogo a un suicidio.
Ese suicidio no alcanza al cuerpo: arruina la actividad eficaz, la sustituye por la visión.
En él subsiste la visión del instante presente, separando al ser de la inquietud por los instantes que vendrán. Como si la serie de instantes estuviera muerta, la cual organiza la perspectiva del trabajo (de los actos cuya espera subordina al ser soberano que ilumina el sol del “instante presente”).
El suicidio del lenguaje es una apuesta. Si hablo, obedezco a la necesidad de salir del instante presente. Pero mi suicidio anuncia el salto en que es arrojado el ser liberado de sus necesidades. La apuesta exigía el salto: el salto que la apuesta prolonga en un lenguaje inexistente, en el lenguaje de los muertos, de aquellos que la felicidad devasta, que la felicidad aniquila.

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