martes, marzo 02, 2004

algo de las flores del mal

Y aunque el poema por sí mismo vale el post, los porqués aparecen en el siguiente, pero tienen que ver con mi viaje a Yucatán.

el leteo
Charles Baudelaire

Ven sobre mi corazón, alma cruel y sorda,
tigre adorado, monstruo de aires indolentes;
yo quiero mucho tiempo sumergir mis dedos temblorosos
en la espesura de tu cabellera pesada;

en tus enaguas repletas de tu perfume
sepultar mi cabeza dolorida,
y respirar, como una flor marchita,
el dulce dolor de mi amor difunto.

¡Quisiera dormir! ¡Dormir más que vivir!
En un sueño tan dulce como la muerte
pondré mis besos sin remordimiento
sobre tu bello cuerpo pulido como el cobre.

Para engullir mis sollozos apaciguados
de nada me sirve el abismo de tu cama;
el olvido poderoso habita en tu boca,
y el Leteo fluye en tus besos.

A mi destino, en lo sucesivo mi deleite,
obedeceré como un predestinado;
mártir dócil, inocente condenado,
cuyo fervor aviva el suplicio

chuparé, para ahogar mi rencor,
el nepente y la buena cicuta
en los extremos encantadores de este busto agudo
que jamás ha aprisionado corazón alguno.

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