miércoles, marzo 24, 2004

días extraños

En gran parte por el permanente desvelo, en otra, hubo que echarle la culpa a las llamaradas solares...
He leído más que escrito. Mi cabeza no deja de procesar imágenes, cuentos... Sí, después de tanto tiempo sin dedicar nada de espacio a la escritura de historias cortas, de pronto me encuentro lleno de ideas para hacerlas. ¿Por qué? Supongo que tiene que ver con el descubrimiento de que en las dos novelas que estoy trabajando, los temas satélite han crecido, y con ellos la investigación.
Y hay este ánimo de escribir. Fuerte. Y este ánimo de los eventos para alejarme de esa escritura. Así que supongo que, una vez más como medida de emergencia, se destilan solitos cuentos que ya había pensado en líneas generales, pero que ahora crecen.
Ahora que estoy de vuelta en Jojutla, al pendiente del progreso de recuperación del ojo recién operado de mi señora madre. Y está esa (esta) computadora llena de juguetitos que casi siempre logran distraerme.
Y está este sentimiento de brújula rota. Este ser extranjero de todo. Cada vez más extranjero. Extraterreno. Alienígena en una sociedad de llamadas fugaces, amores rápidos, embelezos visuales que no concretan más que en nuevas quimeras.
Y están las poéticas abriéndose paso desde esta vorágine hambrienta de vida. Hoy, antes de treparme al camión, me leí más fragmentos de El paraíso perdido. Y para seguir en alas de añoranza y caída, también leí parte de un par de cantos del Caín byroniano...
Y hay esta desazón. Este deseo de ser yo, pero otra vez pisando el mundo...
Y queda la imagen de una minifalda roja apenas relatada por alguien que sí la vio. Y un rostro que extraño. Una voz sin rostro que ya no creía extrañar.
Y la angustia se mitiga con un poco de bits violentos.
Magia electronica, sucedaneo, placebo insustancial que sólo mitiga el conteo de las horas, distrae la lenta, permanente destilación de ácidos, ahí (aquí), adentro del pecho...

She walks in Beauty
Lord Byron


She walks in beauty, like the night
Of cloudless climes and starry skies;
And all that's best of dark and bright
Meet in her aspect and her eyes:
Thus mellow'd to that tender light
Which heaven to gaudy day denies.
One shade the more, one ray the less,
Had half impair'd the nameless grace
Which waves in every raven tress,
Or softly lightens o'er her face;
Where thoughts serenely sweet express
How pure, how dear their dwelling-place.

And on that cheek, and o'er that brow,
So soft, so calm, yet eloquent,
The smiles that win, the tints that glow,
But tell of days in goodness spent,
A mind at peace with all below,
A heart whose love is innocent!


Y esta puede ser una traducción aproximativa:

camina bella
Lord Byron

Camina bella, como la noche
De climas despejados y cielos estrellados;
Y todo lo mejor de la oscuridad y la luz
Se reúne en su aspecto y en sus ojos:
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.
Una sombra de más, un rayo de menos,
Habría mermado la gracia sin nombre
Que se agita en cada trenza de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro;
Donde pensamientos serenamente dulces expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.
Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los tintes que brillan,
Y hablan de días vividos en bondad,
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón cuyo amor es inocente!


¿Y este poema? Posteo intuitivo. No hay más respuesta. O hay que leerla entre líneas, no me pregunten. También las noches son extrañas...

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