jueves, abril 22, 2004

día de cura

Y me refiero al miercoles, y no precisamente a curarme la cruda. Fue otra cosa, mucho más lenta, reptante, extraña.
Fue uno de esos días en que te levantas sin acabar de saber bien a bien qué hacer. Supongo que había depresión, supongo, porque hace rato que deje de tener verdaderos síntomas de esa cosa, antes tan frecuente, tan necia compañera como a veces lo es la soledad.
O quizá fue otra cosa, no estoy seguro.
Sé algo. Desde hace como un año, lo primero que hago al despertarme es buscar en mi mente un indicio del soundtrack para el día... Y nada. Vacío. Así que agarré un envase de caguama y mientras subía con ella llena, sin pretenderlo, sin siquiera darme cuenta, empecé a cantar: "I´m running out of time, I´m out to step and closing down, I never sleep for waitin hours, the emty hours of greed..." Y ya fue evidente. Saqué mi viejo, rayadísimo CD de Desintegration --el primero que compré en la historia de mi vida. El primer CD, quiero decir-- y no dejé de poner a The Cure en todo el día.
Permanecí frente a la Lap Top, tundiendo el teclado. Arreglando dos de mis nuevos cuentos, soltando renglones seudopoéticos... llenándome de una atmósfera extraña... Reconociendo ese vacío que crecía en mi pecho... Gozando nuevamente los acordes, la voz de Robert Smith...
Y en cierto momento, cuando llegó el turno a Kissme, Kissme, la música ganó. Dejé el teclado, me serví un poco más de vodka y traté de recordar por qué hacía tanto que no escuchaba a The Cure...
La respuesta fue evidente. A través de ese hueco en el pecho, a través de el simple no poder seguir escribiendo. The Cure me dice demasiado y lo desterré el día en que decidí dejar atrás las depresiones, no autoinducirlas más... Eso tampoco me detuvo, si tienes mi teléfono y llamas a casa y te contesta la contestadora, no te quejes, el mensaje es cursi y demás... Pero surgió de ese reencuentro que no acabó hasta las 3 am de hoy...
¿Masoquismo? No, incisto, me encanta The Cure.
La razón fue más bien otra. Caín se dejó caer a la casa, después de casi dos años de no visitarme. Sobra decir que fue un encuentro muy chido, llevaba su lap y me mostró todos los avances que ha hecho en animación 3D, me contó un poco de su vida... Y remató todo, prestándome la trología en vivo de The Cure... Y partió... Y yo no pude hacer otra cosa que encender el PS2 y ponerme a ver el concierto de Desintegration...
Dios... Fue en verdad extraño. Ya con las imágenes, recordé mucho más mi primer encuentro con The Cure, el ya mítico viaje a Monterrey para verlos en Vivo. Pero, sobre todo, recordé que cuando llegó a mis manos ese primer CD, la vida para mí era un cúmulo de posibilidades y yo un inocente wey que buscaba escribir y pretendía conquistar el mundo con su primera novela...
Hoy han pasado mínimo 12 años de eso. Y no hay grandes conquistas, y mis amores puedo visitarlos solo en fotografía. Hoy escribo diferente, tengo otras búsquedas. Hoy miro a Robert Smith y el sentimiento es diferente. Es un viejo conocido, que también ha envejecido... Pero que jamás ha cejado en su lucha, en su búsqueda...
Hoy aún quedan resabios, resacas de esos huecos que ayer crecieron. Queda melancolía. El ánimo de lucha...
Lo mismo de siempre, pero de alguna manera distinto.
No sé si más válido. En todo caso, más honesto.
Y seguiré aporreando el teclado. Y posteando estos debrayes viajados...
Suerte por allá, del otro lado de la pantalla.

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