jueves, junio 10, 2004

monumento al televisor descompuesto

Si algún día puedo erigir uno, será este. Por la historia personal. Porque un hecho similar cambió mi vida de manera irreversible.
A la altura de mi cuarto año de primaria, yo, pionero generacional de los niños con nanas televisivas, perdí de manera súbita ese aparato que desde que tengo memoria hipnotizaba mis sentidos y me acompañaba en esas tardes infantiles en que mis padres trabajaban. Y lo perdí en circunstancias que ya no recuerdo. Lo que queda es ese sentido de pérdida, de desorientación, ese no saber que hacer con tantas horas libres.
El televisor fundido, un traspatio con arena donde ocurrían batallas épicas con mis muñecos. Y nada más. Había que llenar esas horas y la única opción a mi alcance fue el puesto de periódicos. Empecé a comprar historietas de superhéroes, pero no eran suficientes y aunque aborrecía que no tuvieran color seguí con las de Kalimán y todos esos antecesores de los actuales Sensacionales de Terror. Pero nada parecía suficiente. Incluso consumí fotonovelas, entre las que se contó la del Santo.
Y nada. Nada de nada, hasta que descubrí dos títulos.
Este es el primero.

Hercules Posted by Hello
Fue publicado el primero de diciembre de 1979. Y a través de su historia, de golpe, me vi instalado en la necesidad de leer más sobre los dioses griegos. Quizá esta historieta sólo llegó a completar el esquema ya iniciado por ese anime japonés llamado Tritón.

Quizá era ya el tiempo adecuado para mi inmersión en la literatura, quizá esa lucha apocaliptica entre los dioses y sus partes oscuras (arrancadas, exiliadas por ellos mismos en un afán de perfección) sugería historias de mucha mayor complejidad, no lo sé, el caso es que me puse a buscar como loco más sobre Hércules, sobre los Dioses griegos. Me leí resúmenes en El tesoro de la juventud y no conforme agoté la Iliada, no de un tirón, pero sí disfrutándola al máximo, paso a paso, más como una serie anime que como un clásico de la literatura.
Este es el segundo comic fundamental en mi historia:

John Carter Posted by Hello
Fue publicado el 12 de septiembre de 1980. Y la línea a que me conducían los dibujos era más sugestiva. Ahí había bellas Princesas con escasas ropas, buques aéreos, monstruos verdes de cuatro brazos y un superhéroe que igual era diestro con la espada que con el revolver. Una puerta a una distinta ciencia ficción se me acababa de abrir, una más adecuada: aventura y sensualidad en un solo título (la portada ideal para postear no la tengo a la mano, está enmarcada en la sala de mi departamento de Puebla y ahora escribo desde Jojutla).
En ambos casos hubo un factor que me hizo buscar la literatura. Un factor decisivo. No pude conseguir más que un número de Hércules sin cadenas y dos de John Carter, Guerrero de Marte. Y ese sólo hecho me hizo buscar en las fuentes originales. Quizá si en ese entonces el culto al comic hubiera sido como el que ahora vivimos en México, si hubiera podido seguir la serie, la historia sería distinta...
What if... Posibilidades de universo paralelo...
Para alcanzar Una princesa de Marte el lapso de espera fue más largo. Ya en primer semestre de preparatoria, ya en el DF, una feria del libro me permitió acceder a los dos números monográficos sobre la CF que Ciencia y Desarrollo publicara en el 81. En el primero de ellos venían listas sobre las mejores novelas de CF. Una de ellas contenía a Edgar Rice Burroughs. Pero aún debí esperar. Me inicié como cazador de libros. Visité librerías y gracias a la revista del crea Encuentro de la Juventud me enteré de que también existían librerías de viejo y de las direcciones de las más interesantes. Y continué mi busqueda y continué mi adicción a la CF y a toda la literatura. Para el momento en que encontré Una Princesa..., ya era un lector irremediable, ya estaba en cuarto semestre de prepa y ya empezaba a escribir en serio. O todo lo en serio que yo podía tomármelo en ese momento. Pero ya quería ser escritor.
En otras palabras, si el maldito televisor no se hubiera descompuesto, quizás no estaría aquí, quizás no escribiría novelas ni estos debrayes...
Tal vez sería el Ingeniero Químico Industrial que soñaba ser cuando niño... Un sueño corroido, degradado; mi intensión primera era ser astronauta o constructor de robots. Cuando empecé a leer comics, dibujante.
Ahora soy esto. Y lo disfruto al máximo.
Por eso algún día haré ese monumento.
Por lo pronto, quizá haga lo que siempre. Acudir al mundo virtual.
Tal vez para el próximo post ya encuentren un esbozo del monumento. Un monumento virtual para honrrar a ese suicida aparato que me permitió llegar a la literatura...
Y si suena esto a telenovela, a drama chafa, sorry; así ocurrió.
Y esto es sólo un debrayario.
See ya soon. I hope so...

PD1.- Las portadas están maltratadas porque no tenía los medios o las costumbres adecuadas para su cuidado y porque los leí hasta el cansancio, así que mil disculpas si se sintieron defraudados por el tiempo de espera en download. Tengo pocos ejemplares similares. Uno de Doom Patrol (La Patrulla Salvadora), uno de Sonja Roja, uno del original Deadlock (El Hombre Bionico, según mi versión). Veintitantos números de los supersabios. Y así, de esa época. Spiderman y los Cuatro Fantásticos siguen completos. Maltratados, pero completos.
PD 2.- La imagen de Tritón está tomada del sitio dedicado a la Señorita Cometa, la mención es mínima, pero hay links que pueden aclararles un poco de qué se trataba.
PD 3.- La razón de este post es simple, buscando un libro perdido en el caos de mi biblioteca-cuarto, encontré estos comics. Y no pude resistir la tentación de escanearlos y hablar de todo este proceso. Cosas del destino, quizás.

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