lunes, julio 05, 2004

de búsquedas bibliográficas

Y pasa que los días se han convertido en lecturas apresuradas, intentos de escritura de cosas académicas, siempre en plena lucha contra las creativas, siempre haciendo más preciada esta última, siempre inspirándola y metiéndome en embrollos dobles, triples, a la 'N' potencia...
Y si repito siempre, creo que en este caso es menos eufemístico que de común. Quizá debiera decir: cada vez, en cada ocasión. Porque no hay muchas veces en que realmente me resuelva a hacer los trabajos de escritura de tipo académico, pero cada vez que lo logro, las ideas explotan en mi cerebro, convulcionan, giran, queriéndome arrastrar a la marea de la escritura de una novela, a la búsqueda de fuentes para una novela.
Y no siempre logro mantener al margen tal tentación. Y cuando fracaso, tampoco es muy productivo el arrebato poético: el maldito Pepe Grillo se pone a cantar a grandes voces, en estilo operístico y termina alejándome también de eso. Dejándome en el yermo.
Seguiré en este tironeo en estos días, porque es preciso. Seguiré, aunque con una senda distinta. Y esta senda ya me llevó a relecturas. Una en especial cabe mencionarse: la relectura de ese libro que sólo conseguí encontrar en Argentina en ese lejano 1991, Bajo las jubeas en Flor de Angélica Gorodischer. Un cuento en especial ha puesto perspectiva a todo. Va el fragmento revelador:

Y pensaba que alguien debería escribir una vez, o habría escrito y él lo buscaba, un libro que fuera el resumen, no sólo descrito sino que lo fuera como objeto, del mundo, tomado desde el Ojo de Dios o desde La Encrucijada del tiempo.
Los Sargazos

Angélica Gorodischer


Y creo que justo eso andaba yo buscando para esa novela que me come los dedos, que me hace garabatear notas, apuntes rápidos, pero que aún no puedo continuar.
Y creo que es el mal que me acongoja en cada investigación.
Creo que es más: quizás lo que quisiera hacer con la novela. Con ese proyecto de novela.
¿Desquiciado? Creo que bastante. Pero como decía esa máxima sesentera: seamos realistas, pidamos lo imposible.
Al menos de algo estoy seguro, cuan más pobre te plantees un proyecto, más mediocre sale la novela. Cuan más altos vuelos tenga en su génesis, mejor producto final obtienes.
No sé si seguiré buscando ese grimorio total.
Seguiré peleándome con ese trabajo académico. Seguiré escribiendo.
Y cada que la presión o un mail-pretexto me arrastren a este café internet, habrá post's... Sin imágenes, pero post's, al fin y al cabo.
Buena suerte, gente detrás de la pantalla.

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