miércoles, marzo 02, 2005

por compartir

Las lecturas para variar han sido sin una guía básica definida. Y como decía en el anterior post, por ahí sucede que hago extrañas referencias cruzadas...
Pero también hay momentos que tu paladar literario busca y busca sin encontrar, hasta que inesperadamente, sin saberlo, encuentras el libro adecuado.
Ayer encontré la novela El Necrófilo de Gabrielle Wittkop y la sorpresa fue amplia. El libro, por supuesto, y aunque no sea morboso y truculento (no es pornográfico), es sólo para estómagos fuertes. Su prosa es para paladar fino, no su temática, que ya denota el título. Hay, de cualquier manera una cita para compartir:

El tictac de los relojes y el crujido de los revestimientos de madera habían adoptado un tono especial, como siempre que la Muerte está presente. Ella es la gran matemática que adjudica su valor exacto a los datos del problema.
Gabrielle Wittkop

EL Necrófilo
Tusquets Editores, Col. La Sonrisa Vertical.

Me sorprendió el ritmo, la capacidad de síntesis, la elegancia para resolver escenas y la atmósfera entera. Me sorprendió aún más que esta novela fuera publicada en 1972. Sólo hasta el 90 volvió a publicarse (lo que me pareció más lógico). Mi edición es del 95, la primera en español... Y parece que no hay nada más traducido de la autora... Y yo de frances, nada.
Pero mi gula no estaba satisfecha, así que busqué y busqué en mis libreros hasta encontrar una novela que me prestó el Chicharo y que en su momento no pude leer.
Va una cita:

Mi pez nada muy excitado en su pecera, encima de la nevera, así que le echo un Valium en el agua.
Le estoy gritando a esa chica que si ya ha tenido bastante.
Le estoy gritando que no me voy a quedar a oirla quejarse.
Quedarme aquí a intentar arreglarle la vida es una pérdida de tiempo. La gente no quiere que les arregles la vida. Nadie quiere que les soluciones sus problemas. Sus dramas. Sus congojas. Ni quieren resueltas sus historias. Ni sus líos. Porque ¿qué les quedaría? Sólo lo desconocido, grande y aterrador.
Chuck Palahniuk

Superviviente
Modernos y Clásicos de Munich Editores

Chuck me conquistó con su Fight Club, aunque primero vi la pelicula de Fincher. Y hasta la fecha me sigo preguntando si me hubiera funcionado igual la novela, sin ver antes la adaptación. Pero al igual que en aquel libro, en Superviviente sólo puedo quejarme de la traducción demasiado española de un lenguaje coloquial estadounidense.
La acabo de empezar, pero esta vez sé que necesito acabarla. Supongo que con Chuck me ocurre algo similar a lo que experimento con Benjamín Prado o Ray Lóriga, esa sensación de que el narrador está contando sus verdades sin inhibiciones, sin tapujos. Y que comparto algunas de esas verdades. Supongo que en el primer intento de lectura el pulso suicida no me dejó leerla. Supongo...
Va otra cita:

Mi pececito y yo nadamos juntos en el mismo sitio.
Parece que haya sacado el filete del cajón de arena del gato.
Para calmar a esa chica y conseguir que me escuche le cuento la historia de mi pez. El de ahora es el pez seiscientos cuarenta y uno de toda una vida de peces. Mis padres me compraron el primero para enseñarme a amar y ciudar otra criatura del Señor. Pasados seiscientos cuarenta peces, lo único que sé es que todo lo que uno ama se muere. Cuando conoces a alguien especial, puedes estar seguro de que algún día caerá muerto al suelo.
Chuck Palahniuk

Superviviente
Modernos y Clásicos de Munich Editores.

Quizás les cuente un poco más después.
Quizás. Todo depende de mi conexión. De si puedo conseguir una, mientras la adrenalina, la emoción permanecen.

NOTA PERTINENTE: Los fragmentos de obra aquí mostrados sólo se postean con el ánimo de contagiar la pasión lectora.

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