miércoles, marzo 02, 2005

tercera ley de la termodinámica

O ley de la entropía. Todos los sistemas tienden a equilibrarse, a equilibrar su temperatura, equilibrarlo todo, supongo.
Y el sistema Lobo parece andar en esos vericuetos.
Lo decía hace poco, la simbiosis con mi PC ha hecho que no me quiera alejar de ella, pero por las correctas razones. En otras palabras, ahora no se ha tratado de encenderla para perderme en locuras de video game, en hacer ilustraciones tontas o cualquier otra bobada, pretexto para no escribir, que sin embargo tiene que ver con escribir. Una modalidad: hacer una fuente para sentirme a gusto escribiendo. A la fecha he hecho tres y sólo una (con 4 versiones de por medio) me gustaba. Hasta escribí una novela con ella: Cuando las sirenas cantan y parecía que ya iba a ser mi fuente de por vida. Parecía, ahora no la tolero. Esto de las fuentes es parte de uno de esos rituales de escritura. La primera calle de la soledad por ejemplo, la empecé en una Macintosh, usando la clásica New York, pero la terminé en mi 286, que sólo tenía Courrier, sin parar de añorar la fuente de Macintosh. Cuando llegó windows, pensé que ya todo estaba resuelto. Me engañaba, tenía muchas opciones, pero casi ninguna me sentaba. Ahora tengo ya fuentes favoritas, en mi Mac, en mi PC y ya sólo swicheo entre ellas hasta que me siento cómodo... Pero me estoy desviando.
La PC ahora me llama para aporrear su teclado. Y para algo más: leer, leer y leer. Y también mi biblioteca, of course.
Y esta es la entropía de hoy en día. Ando en la gula lectora, supongo que como equilibrio, como obvia, necesaria contraparte de esta obsesión por escribir.
Antes era siempre así. Antes, palabra llena de una nostalgia costrosa y putrefacta que no precisa un tiempo ni un estado, quizás sólo una búsqueda más apasionada. Antes leía todo el tiempo, sin parar, sin cejar. Y hacía lo mismo al escribir. Luego llegó el periodo doloroso y volví a ser zombie frente a la TV. Abandonaba las lecturas en camión para mirar la ciudad o para mirar la pantalla mínima de los autobuses en viajes largos. Así, con altibajos.
Espero quedarme en este estado. Me gusta este estado de permanente retroalimentación.
A mí no se me escapa, quizá a nadie de los cercanos, que la alquimia la hizo posible la Lobita. Y supongo que tardé en volver a ese estado, porque tenía que ocurrir un periodo de readaptación. Otra entropía para anular el caos.
Espero que esto tampoco sea parte de un ciclo: del big bang al big crounch. Quedarse en este estado, tampoco debería traducirse a una inmovilidad.
Anyway, sigo aquí, aporreando mi teclado.
See you soon, you people behind the screen.

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