un adios a meneses Y es más que sabido. Ha sido repetido hasta el cansancio, sin que por ello acabe de entrar en nuestro entendimiento. O al menos en el mío. No importa de cuantas maneras te lo digan. De cuantas formas lo hayas oído, en el día a día, en los noticiarios, en cada reseña, o en el sermón, en esa tradicional metáfora crística de la muerte llegando como un bandido. No importa cuan "habituado" incluso estés a la idea o trates el tema de la muerte en tus escritos. La muerte siempre llega como un disparo salido de la nada. Un disparo con silenciador, uno que no escuchas, que te alcanza lento, furtivo, sin efectos especiales, sin que haya preludios de portento. Llega de un solo golpe. Llega para quedarse. Para no irse más. Llega creando olas lentas, demasiado lentas, como un rumor. Ayer la noticia sonaba a eso. A rumor. A broma elaborada que pronto se revelaría como tal. Llegó a través del celular, en voz de Efigenio, mientras la Lobita y yo comíamos en nuestro tradici...