lunes, septiembre 19, 2005

+ de la foto robot

Y no sé exactamente como es que empecé a pensar en esta adenda sobre esa instantánea de Carnaval, más allá de las felicitaciones del Taca y de los motores, no creía encontrar como muchas cosas más que agregar al respecto.
Supongo que tiene algo que ver con nostalgias y viejos sueños. Con situaciones extrañas (que ya serán enumeradas).
La primera aclaración con respecto a lo escrito es una que no acabo de entender como se fue en blanco: ese libro para niños, ese libro que adaptaba la historia de Frankenstein, tenía como monstruo, precisamente a un robot bastante parecido al de mi disfraz; adaptación postmoderna que quitaba lo grotesco a la historia pero dejaba el ansia de búsqueda científica.
El disfraz estuvo listo a destiempo y unos alumnos de mi madre prácticamente me cargaron para alcanzar el desfile. Uno que no hice, pues, en su recorrido completo, en las filas de mi grupo, aunque los alcancé casi al llegar a la meta... Y con ese leve retraso, surgió la idea de que no había lucido lo suficiente tal atuendo... Y no encontré momento para volver a lucirlo... excepto transformándolo en una piñata... Una mala decisión, por cierto, que, sólo unos meses más tarde, durante la celebración de mi cumpleaños, terminó en el destrozo a golpes de ese, uno de mis mejores disfraces... Lo único que conservé algunos años fue la antena (una real, gracias a que mi padre era radiotécnico)... Queda la sensación de esa fiesta, las caras de mis amigos (de sorpresa) ante la piñata... Supongo que si no se hubiera destrozado de esa manera, el tiempo lo habría hecho de una manera más patética...
La piñata fue tan exitosa que unos meses más tarde, "el genio" del grupo de amigos de mi padre, confeccionó una piñata semejante para el cumpleaños de su hija mediana. Extraña y afortunadamente gracias, supongo, a las nostalgias, no participé activa (y violentamente, como era mi costumbre) en tal masacre; y digo afortunadamente, porque como extra, esa piñata robot estuvo rellena de cohetes... Y hubo desbandada de niños espanto... Y la leve sensación de que mi robot seguía siendo único...
Insisto, meras nostalgias... Nostalgias de un tiempo en Jojutla... Un tiempo que aunque uno vuelva a recorrer esas calles, a encontrarse con alguna de esa gente, ya parece no tener un referente verídico...
Este fin de semana, este puente patrio, la Lobita y yo estuvimos en esas cálidas tierras... Y hubo oportunidades de socializar... aunque motivadas por eventos, literalmente, funestos. Dos funerales me hicieron reencontrarme con gente del tiempo de ese carnaval y con compañeros de secundaria... Quizá socializar no es la palabra... pero pude verlos y la Lobita conocerlos... Caras que han cambiado, historias extrañas y ajenas, en un cónclave nada ideal... Vacaciones con la extraña adenda de la presencia de la muerte...
Y algo más habría que agregar para cerrar adecuadamente este post. Algo que no viene a la punta de los dedos, a la mente...
Supongo que por eso son más nobles las fotos; tú eliges los recuerdos emparentados a ellas. Con la realidad, la cosa siempre va por otras sendas...
See ya soon, you people behind the screen...

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