lunes, julio 14, 2008

adios a Thomas M. Dish

y de manera tardía, gracias a estas desconecciones perennes que mantengo con la red, me acabo de enterar, gracias a Miguel Ángel Fernández, de la reciente partida de otro maestro de la ciencia ficción.
y no de la época de oro, como Clarke, sino del New Wave, de esa ciencia ficción más humanista, más estilística que surgiera en los sesentas y cuya punta de lanza estuviera constituída por Visiones Peligrosas de Harlan Ellison.
antología que no incluyera a Disch, aunque sí la versión, la respuesta antológica de Robert Silverberg, Nuevas dimensiones. una antología de cuentos, de acuerdo a Silverberg que "encarnan la originalidad, la audacia conceptual, la agudeza que caracteriza a lo mejor de la CF".
ahí Thomas Disch quedaba representado con el cuento Emancipación: un romance de los tiempos futuros. Silverberg presentaba a su autor de esta manera:
El festivo y elegante Tom Disch es junto con J.G. Ballard, uno de los selectos talismanes de la brecha generacional en el ámbito de la ciencia-ficción; abominado por los admiradores de lo viejo, adorado por los devotos de lo nuevo. Sus novelas (Los genocidas, Camp Concentration, Echo Round His Bones) son, ya despreciables imitaciones de un género reverenciado, ya la salvación creadora de ese género, según de qué lado de la
propaganda se lea. (Silverberg, Nuevas Dimensiones 1, p. 264)
Y como puede verse en la misma cita, Disch no fue un autor muy traducido. pocas obras nos alcanzaron en español.
Los genocidas fue uno de esos libros que yo usara como argumento sobre las ventajas de la New Wave de frente a la CF dura, en las reuniones que manteníamos, Zárate y yo con el Chino Chavarría (en casa de éste, a costillas de éste). de hecho fue un libro que le presté a Héctor. me lo devolvió una semana después, junto con su contraataque: El día de los trífidos. ambas novelas narraban una similar invasión, pero donde John Wyndham dejaba ese espacio triunfalista del imbatible género humano, Disch realizaba un canto fúnebre sobre nuestra vapuleada realidad. el final de Los genocidas es poético, desarmante y pesimista... característica, esta última, que le pareciera ajena, molesta a Héctor Chavarría.
características todas que a mí me conquistaran...
después se vinieron transformaciones en mí, búsquedas en otras literaturas, y me olvidé de Disch.
ahora lo recuerdo aquí, en todo cuanto pudo aportarme con su obra.
en el vínculo empático que hasta su muerte me une a él. Disch, en fechas recientes se declaraba más un poeta que un escritor de CF (de acuerdo al link que me mandara MAF: Unsung Science Fiction Master Thomas Disch Dies at 68), vivía deprimido, a punto de ser expulsado de un departamento de renta congelada. y decidió no dejar que la parca lo llevara. decidió partir.
tal parece que hoy en día, lentamente, el oficio de escritor sólo fuera acumulando más y más rasgos negativos. tal pareciera que vivir amando a la literatura es algo que hoy se paga a un precio mayor (lean el artículo del link y sabrán de qué hablo).
tal parece que, una y otra vez, sólo la muerte es capaz de acercarme a estas pantallas, de hacerme postear
...

c ya soon, u people behind the screen

P.D.- y si algo de curiosidad promoví en ustedes, otra vez, la Biblioteca de Sadrac es la opción más rápida y virtual para leer sus obras (sería una buena manera de decirle adios a Disch). Hay dos obras: Doctor en medicina (libro 204) en el archivo de lectores de 2005 y Los genocidas (libro 046) en el archivo de lectores de 2004.

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