bitácora del capitán...
Nada. En el mundo no ha pasado nada. Y a la vez todo. La muerte otra vez y su inevitable presencia.
La muerte y la ausencia. La ausencia y la muerte.
A veces caminar las calles se vuelve tan cíclico, tan tedioso, tan siempre el mismo retrato apenas amarilleado por el tiempo que a veces a uno le da por escaparse, hacerse el sordo, el ciego, el caracol que se mete en el propio laberinto de su cuerpo. Creyendo que cuando pasen las tormentas internas y al fin saques la cabeza, nada habrá cambiado allá afuera.
Y saqué mis antenas. Una hacia el mail. La otra física hacia el DF. La del mail me contó la muerte cercana a Paty... a Paty, que a veces, casi siempre, dejo olvidada, con la Jojutla conflictiva y la Jojutla de sueño. Con mis ánimos y deseos. Y Paty quizá estaba tan sorprendida como yo, cada vez que me ronda los territorios la muerte...
Pero seguí con la otra antena los rumbos del DF, sólo para enterarme que con la entrada de la primavera, hubo de partir u...